martes, 11 de octubre de 2016

VALORACIÓN DE "EL JUEGO DEL ARTE" DE HANS-GEORG GADAMER


El ser humano está dominado por el fenómeno del juego y del jugar. Es un determinante natural, que influye en el comportamiento humano, tanto a nivel individual como a nivel grupal o colectivo.
Hay factores inconscientes (impulsos instintivos o interés), que determinan el comportamiento y la consciencia del ser humano, y puede que ellos participen más en los momentos conscientes de lo que se intuye, sobre todo, a través del instinto y sus impulsos.
El juego tiene una determinación intencional, al contrario que pasa con los niños y los animales cuando juegan, ya que este no es intencional, en cambio en el otro sí, pues hay una serie de reglas y condiciones de las que el ser humano es consciente.
La diferencia radica en que la utilización de reglas y normas para el juego y solo son válidas en él, y se sustentan en la objetividad que se le proporciona.

La obra de arte es un producto porque ha sido emanado por el hacer humano, es algo jugado, tiene una utilidad pero no se utiliza, lo que prima es su simbolismo. La obra es irrepetible (diversidad y peculiaridad) y surge a partir de un fenómeno único.

Gadamer llama a la obra de arte conformación, es decir, transformación en una construcción. Esto implica que el observador juega con la obra y al mismo tiempo la obra juega con él, es un juego en ambos sentidos:

La obra de arte debe intuirse en sí misma, como una manifestación. Todo lo llamado obra de arte necesita de representación. Esto influye en la relación del concepto de juego con la experiencia artística, hay una participación a través de la percepción y de la mímesis, entendida como una forma de mostrar/enseñar algo y que se perciba de forma correcta.
El artista comunica con su obra al receptor y ambos colaboran del conocimiento. Hay un acto de identificación y de reconocimiento, teniendo en cuenta la intención. 
Para el autor, en el arte reciente se da una corrupción del juego entre el perceptor y la obra, y se debe a la conversión del arte en algo consumible, por tanto el perceptor pasa a ser un consumidor.
Para Gadamer la hermenéutica es el arte del entendimiento y que reside en reconocer como primicia importante el dejar abierto el diálogo. Para esto es necesario ponerse en el lugar de la otra persona e intentar averiguar cómo piensa y porque lo piensa.
Esto es básico para él ya que es necesario para realizar la interpretación o la hermenéutica. Con esto tipo de comprensión de lo que opina el otro se consigue una gran movilidad de las ideas y por lo tanto se obtienen nuevas vías de estudio e investigación. 
A través del lenguaje se llega a expresar lo que pensamos y también busca las formas de hacer entender eso que pensamos y que es básico para poder realizar una interpretación. 
Lo básico para Gadamer, y que siempre hay que tener en cuenta y no olvidar, es la virtud hermenéutica, es decir, el comprender al otro. 
El arte es un vehículo con el que podemos comprender a otros, ya que interpretamos la misma obra pero cada uno de una forma distinta y luego es bueno poner en común las experiencias que reporta el contemplar la obra y con esto se puede realizar hermenéutica.