sábado, 2 de enero de 2016

RESEÑA DE 3 ARTÍCULOS SOBRE LA ORDENACIÓN DEL TERRITORIO

A. Serrano Rodríguez, El Patrimonio Natural y Cultural en una ordenación del territorio para una mayor sostenibilidad del desarrollo


El objetivo del autor con este escrito es “la reflexión sobre la problemática y posibles líneas de solución a la integración de la valorización y preservación del Patrimonio Natural y Cultural en una Ordenación del Territorio que tenga como Objetivo fundamental incrementar la sostenibilidad del desarrollo en una sociedad urbana y de consumo intrínsecamente insostenible”.

Dentro de la ordenación del territorio se desprende uno de sus objetivos, qué es el mantenimiento y valorización del Patrimonio Natural en todas sus dimensiones. Pues este es el ámbito espacial donde se desarrolla la actividad humana.
Por ello, hay que plantear modelos de ordenación y gestión del territorio que mejoren la sostenibilidad de las actividades humanas y su interacción con el territorio y el medio ambiente.
En este caso, al autor pone como ejemplo las Estrategias de la Ordenación del Territorio en el litoral valenciano. Destacando las potencialidades fundamentales que están ligadas al patrimonio natural y los problemas ligados a ese patrimonio.

En relación al Patrimonio Cultural el autor opina que su mantenimiento y valorización es fundamental en la Ordenación del Territorio, para ello recoge que es lo que se entiende por patrimonio cultural, cuál es su problemática y los mecanismos de intervención para la valorización, además de centrarse en la situación de los centros y barrios históricos de las ciudades españolas.



En cuanto a la definición esta se recoge en la Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 y las leyes autonómicas que se derivan de esta ley nacional.
De esto el autor expone que no se hace apenas referencia al patrimonio natural como un elemento del patrimonio histórico o cultural, algo que sí debería estar recogido, pues no se puede entender el patrimonio cultural o histórico sin su ámbito espacial, es decir, sin su patrimonio natural al que está vinculado.

Los Centros y Barrios Históricos son partes fundamentales del Patrimonio Cultural de una sociedad, pero también suelen ser barrios desfavorecidos en cuanto a sus condiciones socioeconómicas, infraestructurales y dotacionales.
Para mejorar estas situaciones, el autor menciona la necesidad de una visión global e integradora de medidas socioeconómicas, urbanísticas, infraestructurales y arquitectónicas dentro de un plan consensuado con todos los agentes sociales involucrados, junto con la necesidad de un órgano de gestión que lo materialice.

Por último, el autor expone una serie de directrices de carácter general de intervención para la sostenibilidad del patrimonio cultural en esos centros y barrios históricos, que son los siguientes:
  • Plan Integral de revitalización, rehabilitación y restauración socioeconómica,  urbanística, morfológica y arquitectónica del centro o del barrio histórico.
  • Programa concreto adecuado a las disponibilidades financieras y de gestión que seleccione e informe de las áreas urgentes de intervención.
  • Creación de Oficinas de Gestión encargadas de la coordinación, concertación y gestión de las actividades a desarrollar.

Teniendo en cuenta que la “recuperación de los Centros y Barrios Históricos debe realizarse en el marco de su articulación e integración en el conjunto de la ciudad, planteando actuaciones en los tres frentes: urbano, socioeconómico y medioambiental, simultáneamente”.
El objetivo fundamental es crear un espacio urbano de calidad, que resulte atractivo y competitivo para la instalación de residentes y de nuevas actividades productivas, y que valorice el Patrimonio disponible permitiendo una oferta cultural centrada en el atractivo u organización de visitas turísticas a los barrios o centros históricos, o el soporte de actos culturales o festivos.


F. Zoido Naranjo, Geografía y Ordenación del Territorio


El autor aborda la problemática sobre la definición y significado de la expresión “ordenación del territorio”, y de lo que significa tanto la “ordenación” como el “territorio”.

Para el auto la ordenación del territorio es una función pública, una política compleja y reciente, que se apoya sobre instrumentos jurídicos, sobre prácticas administrativas y principios consolidados, junto a conocimientos científicos, en aportaciones necesariamente pluridisciplinares, con importancia de la geografía.

El territorio es un término geográfico, ya que es un espacio geográfico donde habita una comunidad (en el término amplio de la palabra).
Cuando se usa con un grupo humano es el “espacio geográfico en el que se vive y que corresponde manejar y administrar para bien de los individuos y del conjunto de la comunidad”.

El término orden hace referencia a la distribución física en el espacio, al que se le dan matices positivos como disposición adecuada, que puede convertirse en regla de distribución.
En relación al territorio es “la descripción y comprensión de los integrantes del mismo que consideramos principales o también expresar una percepción o valoración cualitativa de su distribución”.

Por lo tanto, para el autor la ordenación del territorio es “la voluntad y la acción pública para mejorar la localización y disposición de los hechos en el espacio geográfico propio; especialmente de aquéllos a los que atribuimos un sentido estructurante o un mayor significado respecto a las necesidades y condiciones de vida de quienes lo habitan”.
Hay que tener en cuenta que la ordenación del territorio como acción o elemento político o público tiene que tener un ámbito de acción, es decir, una escala de actuación ordenadora del territorio, desde el nivel estatal hasta el municipal, pasando por el autonómico, regional o subregional.

Cualquier acción de ordenación consiste en establecer para un espacio o ámbito a definir la distribución de los usos del suelo y la localización de las estructuras y los sistemas que posibilitan la mayor integración funcional de todo el territorio planificado.
La ordenación del territorio tiene un carácter interdisciplinar, debido a que el territorio se estudia por otras disciplinas, como la política, la economía, el derecho,…

Por último, el autor aporta una serie de medidas que se deben tomar para formar a los geógrafos en relación a la ordenación del territorio, dándoles una serie de capacidades y conocimientos fundamentales para ello.


J.C. Álvarez Meléndez, La Planificación territorial


La planificación territorial es una modalidad de la planificación física y normativa, junto al planeamiento urbano y a la planificación sectorial.
Busca dar planificación a los aspectos que no son recogidos por las dos anteriores, el planeamiento urbano y la planificación sectorial.
Tiene predominio de la escala regional y subregional como área de actuación. Formula directrices y sirve de coordinación entre administraciones.

La planificación territorial en España es muy reciente en relación a otros países europeos. Los primeros indicios se encuentran en los planes de la Segunda República Española.
Posteriormente, en época franquista, se promulga la Ley del Suelo de 1956 y su reforma de 1975, creándose el Plan Nacional de Ordenación (pero no se llegó a elaborar) y los Planes Directores Territoriales de Coordinación. 
A partir del establecimiento del Estado de las Autonomías despega el planeamiento territorial, con la posibilidad de que cada autonomía elabore unas Directrices de Ordenación Territorial o un Plan Territorial General.

La planificación territorial tiene una serie de objetivos, que son los siguientes:
  1. Redistribución equilibrada de la población y de la economía por el territorio.
  2. Directrices para la planificación sectorial y el planeamiento urbano.
  3. Definición de ámbitos de planificación territorial y zonificación del territorio.

Tras su elaboración hay ámbitos que tienen que desempeñarse por otras instancias administrativas. Para ello, en la Ley de Ordenación del Territorio de Andalucía se dan tres determinaciones de un plan territorial, normas, directrices y recomendaciones.  

La elaboración de un plan territorial suele tener diferentes fases. La primera fase es de análisis territorial, la segunda fase de diagnóstico y la tercera de elaboración de propuestas y determinaciones. Junto a estas fases, hay tres procesos paralelos, que son el proceso de jerarquización, el proceso de zonificación y el proceso de definición de canales.


El autor del artículo al final del mismo pone un ejemplo de un plan territorial, como es Directrices Regionales de Ordenación del Territorio de Asturias.