miércoles, 27 de enero de 2016

PRÁCTICA DE ATRIBUCIONISMO



El autor del cuadro, de la práctica de atribucionismo, es Juan de Peñalosa.


Lo primero que me llamó la atención y por ello pensé que era de Juan de Peñalosa es la posición de la mano derecha, ya que está pintada con los dedos anular y corazón juntos y el resto de los dedos en una posición normal con los dedos separados.
Pintar los dedos así es una característica de este pintor.
Las uñas están pintadas sin que sobresalga de los dedos por lo que se piensa que se mordía las uñas y esto se ve reflejado en su obra.
Las manos, del hombre representado en el cuadro de la práctica, tienen un tamaño y forma normal en cambio Antonio del Castillo pinta unas manos grandes y rudas en los hombres.

Las ropas están pintadas de forma acartonada con pliegues rectos al igual que Pablo de Céspedes y Pedro de Córdoba pero este último les da un sombreado aterciopelado.
Sin embargo Antonio del Castillo pinta las ropas como si fueran muy pesadas y no son nada acartonadas.

Peñalosa tiene una perspectiva característica ya que en muchas de sus obras se observa una perspectiva al revés. En el cuadro de la práctica se observa esto en la parte superior de la cruz y en el libro, esto no da una sensación de perspectiva clara.
En cambio Pedro de Córdoba y Pedro Romana con sus perspectivas dan sensación de profundidad al igual que Céspedes y Antonio del Castillo, este último usa suelo con perspectiva para conseguirlo.

Juan de Peñalosa suele incluir en sus obras algo de orfebrería y joyería. En este cuadro se aprecia en los cierres del libro. Esto lo realiza porque su padre era joyero o platero.

Los personajes están pintados marcando y definiendo la musculaturas y venas rasgo característico de Peñalosa aunque también hay otros que también lo hacen así como es el caso de de Céspedes pero no de forma tan marcada.

Las orejas pintadas por Peñalosa son alargadas y define en oscuro la fosa navicular y la concha.
También Céspedes pinta las orejas alargadas pero también redondeadas y sin ser tan definidas.

El color de los ojos los suele pintar siempre oscuros y con la bolsa de los ojos y los párpados  muy marcados. Pinta también las cejas espesas y arqueadas que dan forma al ojo.
Antonio del Castillo pinta las pupilas muy oscuras y ojos redondos sobre todo en figuras de ángeles y Céspedes pinta los ojos muy abultados casi saltones.
Sin embargo Pedro Romana y Pedro de Córdoba pintan los ojos con un aspecto más hundido.

Los labios pintados por Peñalosa son gruesos y carnosos y con en color rojo.
Céspedes los pinta muy parecidos pero con un color mas apagado que Peñalosa.

Los cielos y fondos, Peñalosa los pinta con tonos azules y amarillos casi dorados (el dorado reflejaba a Dios).
Sin embargo Antonio del Castillo los pinta con tonos amarillos o dorados.
Céspedes pinta los fondos en color azul-grisáceo.

El libro que Peñalosa pinta en el cuadro de la práctica es muy parecido a los libros que aparecen en otro cuadro suyo Anunciación de la Virgen.

Muchos personajes que salen en la obra de Peñalosa miran hacia el cielo al igual que la obra que analizamos.
También otros autores han pintado personajes mirando al cielo como es el caso de Pablo de  Céspedes y Antonio del Castillo.

Antonio del Castillo pinta grupos de ángeles en algunas de sus obras pero estos ángeles están difuminados en cambio Peñalosa cuando los pinta no los difumina.

Pedro de Córdoba y Pedro Romana usaban plantillas para brocados algo que no usaba Juan de Peñalosa.

Pablo de Céspedes solía recurrir a ayudantes para pintar sus obras y es muy posible que uno de ellos fuera Juan de Peñalosa y por eso puede ser más difícil comparar sus obras.


JUAN DE PEÑALOSA:


Biografía:

Juan de Peñalosa y Sandoval, pintor, nacido en Baena el 7 de noviembre de 1579 y fallecido en Astorga, 1633, ciudad de la cual llegaría a ser canónigo.
Nacido en Baena, hijo de Francisco de Peñalosa y Ana Fernández, fue bautizado en la parroquia de San Bartolomé. Tenía un hermano al que cita en su testamento: Gaspar de Peñalosa y Sandoval.
Alumno de Pablo de Céspedes, estaba a su servicio cuando éste muere, recibiendo en herencia algunos ducados. El recuerdo y la influencia de su maestro le acompañaron toda su vida. Antes de su traslado a Astorga (entre 1616 y 1623) es posible que pasara un tiempo en el taller de Francisco Pacheco, en Sevilla. En Astorga estuvo al servicio del obispo Alfonso Messía de Tovar, quien fue, además, su mecenas.

Obra Pictórica:

· Córdoba:
Ø San Francisco Penitente, su primer trabajo reconocido, 1609. Se aprecian ciertas deficiencias: rasgos anatómicos exagerados y la profundidad y perspectiva no está bien resuelta.
Ø San Diego de Alcalá.
Ø Obras para el Convento de Nuestra Señora de la Victoria.
Ø Crucificado, en el presbiterio de San Andrés. Datada entre 1608 y 1610.
Ø Asunción de la Virgen, 1610. Hay cierta evolución en su estilo: mayor suavidad en los rasgos de la Virgen y los ángeles. Se conserva en el Museo de Bellas Artes de la ciudad.
Ø La Santa Cena, 1613. Propiedad de la Marquesa del Mérito.
Ø Santo Tomás de Aquino ante el Crucificado, en el Museo de Bellas Artes.
Ø Muerte de San Pedro Mártir. En el Museo de Bellas Artes. Este cuadro se atribuye a Céspedes. Pudiera ser una copia de la obra del maestro o ser original de Peñalosa y haberse atribuido erróneamente a Céspedes.
Ø Santa Bárbara, Catedral de Córdoba.
Ø Imposición de la Casulla a San Ildefonso, en la iglesia de San Andrés.
· Astorga:
Ø El Juicio Final, en el Museo Catedralicio de Astorga, fechado en la primera etapa de Juan de Peñalosa.
Ø Retablo de la Majestad, Catedral de Astorga.
Ø Retablo de la Purísima, Catedral de Astorga.
Ø Retablo de Santa Teresa, Catedral de Astorga.

Obra literaria:

Como poeta, participó en un concurso organizado en Santa Ana en 1614 y en otro en San Andrés el 15 de enero de 1617.
Escribió Relación de las fiestas que celebraron en la ciudad de Astorga, el Obispo y su Cabildo, Marqués y su ciudad, en el voto y solemnidad de la Purísima Concepción de nuestra Señora, en el que incluyó algunos poemas.
  

FECHA APROXIMADA DE REALIZACIÓN DEL CUADRO:


El cuadro lo debió pintar Juan de Peñalosa en su primera etapa ya que los rasgos anatómicos de los personajes representados son muy exagerados, tiene poca variedad cromática y la perspectiva y profundidad no están muy conseguidas.
Esto se aprecia sobre todo en su primera etapa ya que en las posteriores aumenta la variedad cromática y los rasgos de los personajes son más suaves.