martes, 27 de octubre de 2015

RESEÑA DE "LA DINÁMICA DEL CAPITALISMO" DE FERNAND BRAUDEL

FERNAND BRAUDEL:



Nació en Lunéville-en-Ornois en 1902 y falleció en París en 1985. Fue un historiador francés que alborotó la historiografía del siglo XX, pues consideraba los efectos de la economía y la geografía en relación a la historia total[1]. Fue miembro de la Escuela de Annales[2].

Estudió en la Universidad de la Sorbona (París) y en la Escuela Práctica de Altos Estudios, donde llego a ser director. Su tesis la realizó bajo la dirección de Emile Bourgeois (catedrático de la Soborna). Esta se centraba en la historia diplomática de la política mediterránea de Felipe II de España. Para ello investigó el Archivo de Simancas y los documentos que allí se encuentran. También tuvo que recurrir a numerosos archivos de distintos países. 

En este momento de su carrera, estalla la II Guerra Mundial y pasó cinco años en un campo de prisioneros en Alemania, donde consiguió redactar algunos capítulos de su trabajo. En 1947 leyó su tesis, la cual fue publicada más tarde con el título de El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II.

En 1951 Braudel y Febvre fundaron el Centro de Estudios Históricos. En 1967 se publica su obra Civilización material y capitalismo: de los siglos XV hasta el XVIII. Después realizó numerosos escritos de carácter metodológico e historiográfico.

Expuso las limitaciones de la Escuela de Annales, después de participar en ella junto a Bloch y Febvre, ya que proponía el estudio de los fenómenos de larga duración como el medio geográfico, la economía y el ámbito social, para completar la historia total, incluyendo elementos de otras ciencias sociales.

LA DINÁMICA DEL CAPITALISMO

Esta obra está compuesta por tres volúmenes, en los cuales se exponen tres conferencias realizadas por Fernand Braudel en 1977, en la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos).


IDEAS PRINCIPALES:


Capítulo I:

Reflexionando acerca de la vida material y la vida económica.

En este primer apartado el autor expone lo que es la Historia Económica y los problemas que plantea de cara al historiador, y la relación entre la vida material (parte activa de la vida del ser humano y es incorporada a su vida como una necesidad cotidiana) y la vida económica (parte de la economía preindustrial, donde se da cierta autarquía, junto con la economía de mercado y el capitalismo inicial que está en expansión). Para él, es una Historia, que está todavía en construcción, que contiene los tres tiempos dentro de ella, y que parte de lo cotidiano o la rutina.

En 1450 se da en Europa un aumento demográfico para compensar las numerosas pérdidas sufridas con la epidemia de Peste Negra. Desde esta fecha hasta el siglo XVIII se dan épocas de flujo demográfico intercaladas con épocas de reflujo demográfico. Estas últimas se dan por una gran mortalidad sobre todo infantil por enfermedades, falta de higiene y sanidad, y mala calidad del agua. 
También se producen por técnicas de trabajo que no cambian en muchos años y por la falta de alimentos o alimentación escasa e insuficiente, aunque se traen de América nuevos cultivos (azúcar, café, té, alcohol,…). Se concentra la economía y por tanto la tecnología y su desarrollo por parte de Venecia (siglo XV), Holanda (siglo XVI) e Inglaterra (siglo XVIII). Estas se difunden pero no lo hacen las agrupaciones técnicas de igual forma. La modernidad se impulsó por las monedas y las ciudades, y estas a su vez fueron impulsadas por la modernidad, es decir, son causas y consecuencias. Ambas agilizan los intercambios, y también se adaptaron a él, pues sin él no hay sociedad. Son multiseculares y participan de la vida cotidiana.

La economía de intercambio se encuentra entre la producción y el consumo. Se da entre el siglo XV y el XIX, aunque tiene unos orígenes muy antiguos, es todavía en esos siglos imperfecta, pues se pierde parte de la producción en el autoconsumo, y por tanto no entra en el consumo en cuanto a intercambio. La economía de mercado sigue en desarrollo, entre la producción y el consumo.

Los mercados elementales están en el límite inferior de la economía, ya que todo lo que queda fuera del mercado solo tiene valor de uso, y lo que queda dentro tiene valor de intercambio y por tanto participan de la vida económica. En estos participan los buhoneros como intercambio, y los tenderos pues son agentes de la economía de mercado ya que venden lo que fabrican (tenderos-artesanos) y también lo que otros producen (comerciantes). Están abiertos 1 o 2 días a la semana, por lo que con la aparición de las tiendas abiertas continuamente se da paso al intercambio continuo y por tanto al crédito. 
Por encima de esto, se encuentran los mercados superiores como las Bolsas, que están abiertas todos los días, y las Ferias, que se celebran en fechas fijas de forma cíclica. Hay que tener en cuenta los instrumentos de intercambio en la economía europea del Antiguo Régimen, y a esta en relación con la economía no europea.

Se puede observar los ciclos de la evolución a lo largo de los siglos:

  • Siglo XV: situación beneficiosa para las ciudades y para su economía. Mercados urbanos como base de la vida económica.
  • Siglo XVI: aceleración por expansión económica atlántica más ferias internacionales, donde se produce el tráfico de dinero y crédito. Se mantiene esta superestructura por la llegada de metales de América y el sistema de cambio y recambio. Esto cae en la década de 1620 por la pérdida de fama de los banqueros genoveses.
  • Siglo XVII: época de retroceso económico, menos en zonas como Ámsterdam, donde se acelera por sus Bolsas y el intercambio de mercancías que se producen, por lo que florecen a su vez las tiendas. 
  • Siglo XVIII: aceleración económica a través de los instrumentos de intercambio. Las Bolsas tienen más actividades, se dan en Londres y Ámsterdam. Aparecen los préstamos internacionales, por lo que fluye el dinero y los créditos. Las ferias pierden importancia y caen los intercambios tradicionales, en cambio los mercados urbanos y las tiendas se animan. Aparece el mercado público (controlado por autoridades urbanas) y el mercado privado (no controlado).
Uno de los problemas que expone el autor sobre el tema, es la falta de investigación en zonas de fuera de Europa y que sean realizadas por personas no europeas, ya que para él es necesario conocer las fuentes y la evolución de otros países y su relación con Europa. 
Para exponer esto dice que hay mercados y grandes centros comerciales en todos los sitios, como Turquía, India, Japón, China,... Al final de exponer los diferentes sistemas comerciales de esas zonas, es necesario hacer una clasificación según las posiciones del capitalismo y de la economía de mercado que se dan en cada zona.

Capítulo II:

Los juegos del intercambio.

En este capítulo, el autor, empieza exponiendo el autoconsumo que se da entre los siglos XV al XVIII, y que hay zonas en las que solo se da este sistema, por lo que están al margen del intercambio y por tanto de la economía de mercado (que está en expansión y cosecha grandes éxitos) y del capitalismo (que es mercantil, minoritario en el siglo XVIII y se considera sofisticado y en un nivel brillante).
La economía de mercado se sitúa entre la producción y el consumo. Entre los siglos XV y XVI, esta economía se encuentra en expansión y esto se ve a través de la variación de precios del mercado, y estos varían en el mundo de formas diferentes, pero en el caso de Europa están conectadas sus economías, y están adelantadas a otras zonas del mundo, como la India. Con esto se observa que la economía relaciona los distintos mercados del mundo y sus mercancías, y como en este proceso, circulan las monedas de un lugar a otro, a través de conexiones, cadenas, tráficos y transportes. 
En los intercambios entra en juego la competencia y por tanto la oferta y la demanda que son las que mueven, en definitiva, los mercados, ya que esto pone en relación la producción con el consumo.
El autor en el siguiente apartado expone porque empieza a usar el término capitalismo y no economía de mercado, pues lo que quiere es diferenciar ambos términos que a él no le parece adecuados usar como sinónimos. También expresa el origen del término capitalismo, que data del inicio del siglo XX de la mano de W. Sombart.
Para Braudel, el capitalismo consta de capital y del capitalista, y en el juego entre ambos se inserta el capitalismo, es decir, el capitalismo es la inserción de capital en el proceso productivo por parte del capitalista. En este momento también aparece el término bien capital, como acumulación de capital/dinero junto con la participación del mismo en el proceso de producción y su resultado en ese proceso. Esto supone que tener solo dinero no supone tener un bien capital, ya que para tener este es necesario que circule y entre en el juego del intercambio. 
Según esto hay dos tipos de economía de mercado:

  • Intercambios cotidianos del mercado, a corta distancia o local. Transparentes, previsibles y rutinarios. Realizados por pequeños y grandes comerciantes. Entre el productor y el cliente, se sitúa un intermediario, que influye en los precios.
  • Aparecen los mercados privados o contramercados. En estos el comerciante compra directamente al productor (incluso por adelantado), se firma un papel y se cierra el trato. Las mercancías obtenidas por el comerciante se exportan. No hay competencia. Empieza la gran acumulación de capital.

Entre 1830 – 1860 se da el triunfo del capitalismo financiero, como consecuencia de la evolución de todo lo anterior. En este momento se dan dos tipos distintos de intercambios, que son la evolución de los anteriores.

  • Elemental y competitivo.
  • Superior, sofisticado y dominante. Es la esfera del capitalismo y se da en lo más alto de la sociedad.

Para que el capitalismo triunfe y se mantenga es necesario que la sociedad sea su cómplice y que esta acepte sus valores. Cuando el capitalismo se identifica con el Estado, llega su triunfo, pero esto se produce poco a poco, cuando las elites del dinero empiezan a tener el poder y se acercan a la cabeza del Estado. 
El centro de gravedad de la economía mundial se va desplazando, pero esto no afecta a la naturaleza misma del capitalismo, el cual se rige por las jerarquías sociales y por lo tanto no evoluciona igual, pues las sociedades tampoco lo hacen igual.
El autor expone que hay que vincular al capitalismo (su evolución y medios) con la historia general del mundo ya que así se observara la relación entre ambos y sus estructuras. Para ello el autor hace una distinción entre economía mundial (economía tomada en su conjunto del mundo, el mercado de todo el planeta) y economía-mundo (economía de parte del planeta que forma un todo económico). Esta última tiene una triple realidad, ya que se da en un espacio geográfico determinado, con una ciudad que hace de centro dominante y que a partir de ella se divide en zonas sucesivas y concéntricas, en las que va disminuyendo la enjundia de la misma.
Pero en esta economía-mundo se producen descentraciones, es decir, los centros de las mismas varían, al igual que lo hacen las zonas que van derivando del centro. Estos procesos se dan desde el siglo XIV hasta el siglo XX, por luchas y crisis económicas, que destruyen el centro antiguo y dan paso a uno nuevo. El capitalismo vive de las zonas externas y concéntricas que nutren a las intermedias y a las centrales lo que crea una situación de desigualdad del mundo, y no solo en las épocas primeras del capitalismo, sino que llegan a la actualidad.
Esto da paso a la creación de la economía nacional, es decir, un espacio político que es transformado por el Estado y su intervención. Inglaterra llega a ello por medio de revoluciones, como la Revolución Industrial Inglesa. Fue un movimiento lento, difícil y complejo, pues hay partes que se modernizan y hay otras que no, lo que hace que evolucione muy pausadamente y con desigualdades. Esto se produce en Inglaterra y no en otro lugar, porque este si estaba preparado para ello y mantienen su economía anterior junto a la nueva, es decir, no se deja de lado lo anterior sino que se completa esto con lo nuevo, por lo que todos los sectores de la economía responden a la aceleración de la producción.
Con esto aparece el Capitalismo Industrial que se basa en la economía de mercado y de base, en la pequeña industria innovadora y en el funcionamiento de la producción y por tanto de los intercambios. Esto refleja una evolución conjunta de la industria y la economía, por lo que el capitalismo conserva la vida material, la economía de mercado y la economía capitalista.

VALORACIÓN DE LA OBRA:


Uno de los aspectos más positivos de la obra, son las definiciones o aclaración de conceptos, que el autor inserta en el desarrollo de la misma, ya que estas facilitan enormemente la compresión del texto en el que se contiene.
También tiene aspecto formal bueno pues es fácil de manejar y ayuda en la lectura de la obra.
Tiene muchos ejemplos que son necesarios para comprender en profundidad las ideas que está exponiendo, y no solo centra en un país concreto sino que expone distintos países europeos y también extraeuropeos, lo que hace más sencillo la comparación de diferentes partes del mundo.
La estructura de la obra y los capítulos son algo difíciles de hilar, algo que puede deberse a que sean las conferencias realizadas por Braudel. También hay algunas ideas y pensamientos que cuestan seguir, aunque no son la mayoría, y con una relectura y haciendo anotaciones se puede solventar sin mucha dificultad.

Algo que es muy positivo, y que por lo menos se da en esta obra de Braudel, es la inclinación que tiene la obra, es decir, se nota que está pensada y estructurada para historiadores, algo que el mismo autor expone en la misma.
Esto es positivo pues hace que el estudiante de historia se forme de una manera más amplia, en lo relacionado en la redacción de obras y en cuanto a la investigación y trabajo del historiador.
El autor al ir exponiendo sus ideas se ve como interrelaciona los distintos ámbitos de la sociedad, economía, política y cultura. Lo que hace que el lector tenga una más amplia referencia sobre lo expuesto.

En definitiva la obra de Braudel La Dinámica del Capitalismo es lectura necesaria y recomendada para cualquier persona interesada en el tema y por supuesto para historiadores tanto profesionales como para los que están en proceso de formación y estudio, ya que amplia y se refuerzan los conocimientos que se dan en la formación universitaria y sobre todo en lo relacionado con la Edad Moderna.




[1] Historia total: pretensión de realizar un enfoque historiográfico holístico, que insista en la superación de la historia evenemencial o de los acontecimientos e incluya la historia económica y social poniendo el protagonismo de la historia en la humanidad entera.

[2] Escuela de los Annales: escuela historiográfica, denominada así por la publicación de la revista francesa Annales d'histoire économique et sociale. La escuela de los Annales se caracteriza por haber desarrollado una historia en la que se han incorporado otras ciencias sociales como la geografía, la sociología, la economía, la psicología social y la antropología, entre otras.