miércoles, 19 de agosto de 2015

ESTUDIO Y VALORACIÓN DE "LAS INTERNACIONALES OBRERAS (1864-1943)" DE ANNIE KRIEGEL

INFORMACIÓN SOBRE LA AUTORA:


BIOGRAFÍA:


Nació en París el 9 de septiembre de 1926 y falleció también en París, el 26 de agosto de 1995.
Historiadora y editorialista francesa. De familia judía, sufrió en su juventud la legislación antijudía nazi, y el arresto de judíos en París el 16 de julio de 1942, huyó de París y se unió a la Juventud Comunista de la agrupación sindical M.O.I.

Hacia el final de la II Guerra Mundial, estudió en la Escuela Superior de Sevres, donde ya proclamaba sus convicciones políticas y su denuncia hacia el enemigo, desde posiciones comunistas. Para ella, la victoria de la guerra, fue de la Unión Soviética y de la Resistencia Comunista, por ello fue muy importante dentro del Partido Comunista Francés entre 1948 y 1954, siendo responsable de asuntos culturales e intelectuales de la Federación del Sena.


Al terminar sus estudios, Annie ocupó cargos en la enseñanza, y se distanció del Partido Comunista Francés y se fue acercando hacia la derecha política, pero siguió estudiando el comunismo, tanto en la teoría como en la práctica, y poco a poco se transformó en uno de los críticos del sistema socialista y del comunismo francés.

En la década de 1970 fue editorialista de diario Le Figaro, donde escribió artículos de distinta temática, en esta época se convirtió en una partidaria del Estado de Israel. Realizó trabajos sobre la historia de comunismo y estudió el nacimiento del Partido Comunista Francés. En 1982, junto a Stéphane Courtois, fundó la revista Communisme.

En la década de 1990 se retiró de la vida académica, pues tenía una sordera progresiva, que la aisló en cierto modo. Siguió siendo editorialista y apostando por la defensa del Estado de Israel.



Fue muy reconocida por su labor de historiadora del Partido Comunista, sobre todo en Francia. Se le dio su nombre a un Congreso de Historia, y a la “Asociación de estudios e investigaciones en ciencias sociales Annie Kriegel”.


OBRAS DE ANNIE KRIEGEL:

  • 1955, Aux origines du communisme français 1914-1920. Está obra fue su tesis doctoral y la realizó bajo la dirección de Ernest Labrousse.
  • 1964, Le Congrès de Tours (1920). Naissance du Parti communiste français.
  • 1968, Les communistes français : essai d’ethnographie politique.
  • 1968, Le pain et les roses, jalons pour une histoire des socialismes.
  • 1972, Les Grands procès dans les systèmes communistes.
  • 1974, Communismes au miroir français.
  • 1977, Les Juifs et le monde moderne.
  • 1982, Israël est-il coupable ?
  • 1984, Réflexion sur les questions juives.
  • 1984, Le Système communiste mondial.
  • 1988, La grève des Cheminots 1920.
  • 1988, La croissance de la C.G.T. 1918-1921.
  • 1991, Ce que j’ai cru comprendre.



Sus obras contemplan diversas temática, en las que la autora estaba interesada, como era el estudio sobre el comunismo y sus orígenes, tanto en el plano teórico como en el práctico, sobre el movimiento francés, desde el punto de vista político y sindical, su interés sobre el judaísmo, un obra de divulgación sobre sus trabajos universitarios, y un libro de memorias.


INFORMACIÓN SOBRE LA OBRA:


FICHA BIBLIOGRÁFICA:

Annie Kriegel. Las Internacionales Obreras (1864-1943). Ediciones Orbis, S.A., 1986, 137 páginas. Título Original: Les Internationales Ouvriéres (1864-1943). ISBN: 84-7634-607-7.

RESUMEN Y COMENTARIO PERSONAL DE LA OBRA:

La obra de Annie Kriegel tiene la siguiente estructura:
  • Introducción: La autora da los motivos por los que escribe la obra, además de explicar desde que punto de vista aborda el tema de las Internacionales Obreras.
  • 1ª Parte. La Asociación Internacional de Trabajadores (1864-1876): aborda los antecedentes y comienzos de la I Internacional, con el surgimiento de los primeros movimientos obreros en Europa, y como se llega a la AIT, y a sus diversos congresos, junto con los conflictos internos de la misma, entre diferentes ideologías, bakuninismo y marxismo, y como esto hace que la AIT vaya desapareciendo.
  • 2ª Parte. La época de la II Internacional: expone la creación de la II Internacional a partir de la expansión del movimiento obrero, y como esta vuelva a estar dividida y con conflictos internos, además de la importante crisis que sufre por la tendencia del revisionismo. También aparece los problemas que surgen entre los partidos y los sindicatos y el auge del socialismo como corriente ideológica predominante en la II Internacional.
  • 3ª Parte. Bajo el signo de la guerra y la Revolución Rusa (1914-1943): en este punto hace referencia a la influencia en la Internacional de la Revolución Rusa y las divergencias sobre la I Guerra Mundial, apoyarla con el patriotismo o rechazarla con la revolución o con la paz. En este periodo desaparece la II Internacional y nacen la II Internacional 1/2, la III Internacional y la IV Internacional, debido a las consecuencias de la I Guerra Mundial y de la Revolución Rusa, como la bolchevización y el anticolonialismo, que predominan en esta etapa, junto con la inminente II Guerra Mundial y el mundo comunista en expansión.
  • Conclusión: expone el final de las Internacionales Obreras alrededor de las Guerras Mundiales, y como solo subsiste la IV Internacional, pero muy debilitada, y como no puedo hacer frente a la segunda época de postguerra, y este movimiento se repliega. 

Annie Kriegel empieza definiendo la Historia de las Internacionales Obreras, como la lucha de dos clases, pero a nivel universal, en la búsqueda de una revolución que cambie la sociedad. 
Y como en este proceso se dan etapas en las Internacionales, según la ideología y el contexto histórico que predomine en cada etapa.

Para ello expone su método que será el de presentar el tema como la historia de una institución, un sueño político y una empresa. 
Pero para ello hay que tener en cuenta una serie de características, ya que es un elemento de la Historia Contemporánea, de la Historia Social Contemporánea, de la historia de las aspiraciones para una «sociedad más humana», junto con la promoción de los pueblos coloniales.


I INTERNACIONAL (1864-1876):

Los antecedentes de la I Internacional hay que buscarlos en el primer paso del movimiento obrero en Francia e Inglaterra. En Inglaterra, en el terreno sindical, aparecen las Trade Unions, basadas mayoritariamente en el aspecto económico, en el político solo se menciona la ampliación del derecho de sufragio. En Francia en la década de 1860 se dan algunas huelgas, y el movimiento obrero es de carácter prudhoniano. Para la organización de cooperativas y crédito mutual. Estos se reunieron en varias ocasiones, y se constituye la AIT en 1864 en Londres, de origen obrero y franco-inglesa. Con el Comité Central dirigen las secciones europeas, redactan los estatutos provisionales y deciden celebrar congresos anuales de la AIT.

Desde el principio se muestra una divergencia en el seno de la AIT pues el sindicalismo ingles se va separando poco a poco, el número de constituyentes aumenta a paso lento y de forma individual, sobre todo en Francia. A partir de 1865 se van creando secciones de la AIT en Suiza y Bélgica, pero en otros países como España, Italia, Alemania y Estados Unidos, hay poca repercusión en este momento, en el cual solo se busca la aceptación del mutualismo, sin llevar a cabo ninguna acción revolucionaria.

Con la crisis de 1867 se da un aumento de las huelgas, en las que piden mejoras para los trabajadores (jornadas de diez horas, tarifa mínima,…). Los gobiernos de los diferentes países donde se dan estas huelgas echan la culpa a la Internacional, lo que hace que se dé un nuevo movimiento de acción sindical, aparecen las federaciones, como secciones de la Internacional. En Francia se da una represión del movimiento por parte del Imperio, lo que lleva a la sección francesa a inmiscuirse en la política, y esto en cierto modo anima a la expansión de la Internacional a los lugares en los que antes no había tenido tanta repercusión, como España, Italia, Alemania,… a partir de este momento algunos partidos empiezan a solidarizarse con el movimiento.

En el Congreso de Bruselas de 1868 se apoya la legitimidad de la huelga y la necesidad de la cooperación obrera, la apropiación colectiva de los medios de producción y transporte, y el uso de la huelga general en caso de guerra. En el Congreso de Basilea de 1869, se confirman las resoluciones de Bruselas, junto con la necesidad de organizar el sindicalismo internacional.

Uno de los primeros enfrentamientos en el seno de la Internacional, es la oposición entre marxistas y bakuninistas. Los anarquistas fundan la Alianza Internacional de la Democracia Socialista y solicitan adherirse a la Internacional, el Consejo General lo acepta en 1869, su influjo se ve sobre todo en Italia y España. De aquí empiezan a separarse los socialistas de los anarquistas. Ambos divergen en los medio y en los objetivos, pues uno no aceptan las formas y métodos de los otros.

Esta divergencia tomará forma en 1871, con la insurrección de la Comuna de París (18 marzo a 28 mayo de 1871), con un proyecto político de autogestión, junto a reivindicaciones sociales y políticas. Pero fracasó y se represalió las actividades de la Internacional, y no solo en Francia.

Lo que da lugar a dos partidos distintos en el seno de la Internacional, y en 1872 el Consejo General denuncia a los anarquistas y se escinde el movimiento, donde triunfa el marxismo, y se traslada el Consejo General a Nueva York. Pero no dura mucho, y en 1876 se disuelve en la Conferencia de Filadelfia. Los anarquistas no se dan por vencidos y en 1872 forman la Internacional de Saint-Imier, que duró hasta 1877, pero el influjo del anarquismo va disminuyendo en beneficio del socialismo. Esto supone el fin de la I Internacional.


II INTERNACIONAL (1889-1916):

Con la expansión geográfica del socialismo a partir de 1880, se añaden nuevos territorios y otras formas obreras, sobre todo con el desarrollo de la sociedad industrial, lo que da lugar a la creación en 1889 de la II Internacional, en el centenario de la Revolución Francesa, durante el Congreso de París. También se desarrollan los sindicatos desde la base de la industria en sí, no por oficios, como en la I Internacional.

Se dan diferentes ritmos de crecimiento según el lugar y el contexto histórico, por lo que crecen de manera diferente el socialismo y el sindicalismo. Dentro del socialismo se dan diferentes tipos de estructuras y partidos, pues tienden a ser más autónomos, según las necesidades y reivindicaciones de cada lugar. Esto dio lugar a volver a relacionarse a nivel internacional el socialismo, por lo que se fijan unos objetivos comunes, y reconstruir la AIT, desde el punto de vista marxista, pues el anarquismo y otras ideologías no socialistas, se quedaron fuera.

La II Internacional creó una federación de partidos y grupos nacionales autónomos, para que las relaciones internacionales se dieran de una mejor manera, y poder exponer los problemas del movimiento, y que estos fuesen escuchados, esto indica la importancia de los grupos nacionales, que son la base y desde los que se trabaja, para el triunfo de la revolución proletaria a corto plazo, junto con las reivindicaciones inmediatas del proletariado industrial.

Con la expulsión del anarquismo, se centran en la diferencia con los sindicatos, pues había facciones de la II Internacional que querían la adhesión de los sindicatos al movimiento, y otros que no lo veían productivo. La separación se da en el Congreso de Londres de 1896. Esta diferenciación continúa en la Conferencia de Stuttgart de 1907, donde aparecen dos tesis diferentes: a) Mantener la autonomía de los sindicatos, b) Sindicatos bajo la dirección de los partidos. En definitiva tienen que ayudarse mutuamente desde el socialismo, para llevar a cabo la lucha obrera.

La revolución proletaria no se llevo a cabo, y el capitalismo entra en una fase de crecimiento, con el Imperialismo, lo que ellos ven como un nuevo momento del socialismo, ya no se da solo en Europa, aunque siga predominando.

Para su organización se crea el Buró Socialista Internacional en 1900, para seguir con las actividades del movimiento entre los diferentes congresos. En 1904 se crea una Comisión Socialista Interparlamentaria, para coordinar las actividades socialistas en los Parlamentos. En 1907 se crea la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, la cual crea, a su vez, un Buró Internacional. También se crea la Federación Internacional de la Juventud Socialista.

En el plano ideológico, la II Internacional, sufre la llamada crisis revisionista. Esto se debe a la necesidad, según Bernstein, de adecuar el marxismo al nuevo capitalismo, y modernizar sus teorías para adecuarlo al nuevo contexto, es decir, que haya equilibrio entre la teoría y la práctica marxista.

Aunque el debate solo se da en el ámbito doctrinario, llega fuera de Alemania, y se hay algunos teóricos que se oponen a ese revisionismo, el más importante fue K. J. Kautsky, que defiende el marxismo tradicional y que los cambios se tienen que conseguir con la revolución violenta y no de manera progresiva con reformas pacificas desde el sistema capitalista, como exponía Bernstein. Junto a estas dos posiciones, se da una nueva, la revolucionaria, a través de R. Luxemburgo y K. Liebknecht, que no aprueban la vía parlamentaria, y si la revolucionaria.

En Francia este debate se lleva al ámbito de la práctica, a través de A. Millerand, el cual se cambio del Partido Radical al socialismo, con tendencia derechista, por lo que fue expulsado de la II Internacional en 1904, por su colaboración con el gobierno burgués. Esto llega a su final con la resolución de compromiso de Kautsky, en el cual se opone a la alianza con la burguesía, además de la resolución votada en el Congreso de Ámsterdam de 1904, lo que significa el fin del revisionismo.

Otro de los aspectos a los que tuvo que hacer frente la II Internacional fue el Colonialismo, el cual relacionaban directamente con la expansión del capitalismo. H. Van Kol, propuso una “misión civilizadora” para la evolución de esos países, a través de la Colonización, pues en cierto modo podía ayudar a salir de la crisis que sufrían. Pero la mayoría se opuso, como K. Hardie y K. J. Kautsky, y condenaron el Colonialismo, al mismo tiempo expusieron su idea de educar a los colonizados y llevarlos hacia su independencia, para mantener así la paz entre las diferentes potencias europeas.

Esto lleva al posicionamiento del movimiento en la cuestión de la I Guerra Mundial. Ellos al principio se oponen a la misma, buscan la paz, aunque sea luchando por ella, a través del socialismo internacional, pues veía en la guerra la mano del capitalismo.

En el seno de la II Internacional, había discrepancias en cuanto al objetivo en la lucha contra la guerra, unos querían usar a la sociedad obrera para ello, y otros lo veían difícil, por lo que el BSI propuso a los diferentes partidos de los países, que estudiaran las medidas a tomar según las características de cada uno.

En la Conferencia de Stuttgart de 1907, se llegan a dos posiciones diferentes, la primera es la de mantener la paz frente a la guerra, y la segunda la de responder a la guerra con la revolución, lo que da lugar a los planteamientos de la guerra ofensiva y la guerra defensiva. Se llega a la conclusión de que tenían que realizar una acción preventiva contra la guerra, es decir, “guerra a la guerra”.

Una vez que ya tenían el objetivo definido, quedaba el medio, y esto se llevo a cabo en la Conferencia de Copenhague de 1910. Se debate allí la cuestión del arbitraje y del desarme. El BSI avisa de la grave crisis que pone en peligro la paz europea, y con la Guerra Balcánica (1912-1913), apela al recurso supremo de la acción del proletariado mundial, creen que la guerra se aleja, pero estalla en julio de 1914, tienen que reunirse y convocar un Congreso Internacional en París.

En este contexto el socialismo sufre una crisis, esta se debe al impacto del Nacionalismo en la II Internacional, y se dan dos tendencias en él. La primera tiende al universalismo del movimiento y a su internacionalización, la segunda tiende a lo nacional, pues aunque tienen problemas generales compartidos, tienen diferentes problemas particulares. De esto surge una tendencia revolucionaria, con la Leipziger Zeitung de R. Luxemburgo y F. Mehring, y la tendencia de V. I. Lenin. Estas dos posiciones se diferencian en la relación del partido con la clase, las alianzas para la estrategia revolucionaria y la revolución proletaria. Estas diferencias hacen fracasar el intento de unificar a la izquierda de modo internacional. A partir de 1903 y la separación rusa del movimiento, le siguen otras escisiones, por lo que la II Internacional vuelve a dividirse.

A partir de 1914 se distinguen dos periodos en la II Internacional, el primero es el leniniano, con la estrategia de la revolución proletaria; la segunda es el estaliniano, en la que la revolución proletaria se repliega. En estas etapas se da un movimiento del flujo de las fuerzas revolucionarias a nivel internacional.
Con el estallido de la I Guerra Mundial en 1914, hay líderes de partidos socialistas que apoyan los créditos militares, e incluso participan en sus respectivos gobiernos, como E. Vandervelde. Esto supone el abandono de las propuestas originarias del movimiento y su adhesión al nacionalismo, es decir, su participación en la “Unión Sagrada”.

Esto conduce a la polémica sobre el motivo de esa adhesión y aceptación de la I Guerra Mundial (1914-1918), pues en teoría el movimiento debía prevenir la guerra y no apoyarla. Fue tomada como una guerra defensiva o guerra justa.

Con las Conferencias de Zimmerwald y Kiental (1915-1916), los partidos obreros intentan hacer frente al cambio de la economía de paz en la de guerra. Los que participan en la Unión Sagrada, ven que el avance social pasa por la salvaguardia de su patria. En contra de la I Guerra Mundial estaban movimientos obreros de Rusia, Gran Bretaña, Francia, Alemania,… que creen que el socialismo puede ofrecer sus servicios para negociar con los beligerantes de la guerra.

Se expone en la Conferencia de Zimmerwald una declaración colectiva internacional contra la guerra, con dos estrategias. La primera sería la de colocar al socialismo en mejor posición que al imperialismo, a través de su mediación en el conflicto. La segunda seria que el proletariado estaría en buena posición para llevar a cabo su revolución, con la lucha de clases a nivel internacional. Estas dos estrategias también estuvieron presentes en la Conferencia de Kiental. Pero su estrategia de estar en las negociaciones fracasa con la entrada en el conflicto de Estados Unidos, pues daba la victoria a los aliados.

Se entra en una coyuntura de crisis general, tanto en lo países vencedores, en los neutrales, como en los que no son europeos. Para ellos había cuatro soluciones posibles:
  1. La Internacional Sindical de Ámsterdam. El sindicalismo reivindica la participación del obrerismo en los repartos de bienes de producción y en el dominio de los mecanismos de la sociedad industrial. Solo sería posible en los países más industrializados.
  2. Reconstitución de la II Internacional Obrera, sugerido por el socialismo, pero fracasa, pues el centro del movimiento se va hacia la derecha política y hacia el oeste geográfico.
  3. La II Internacional 1/2, propone elaborar una plataforma para una Internacional única y unificada.
  4. La fundación de la III Internacional, para llevar a cabo la dictadura del proletariado desde el punto de vista de los soviets.


III INTERNACIONAL (1919-1943):

La fundación de la III Internacional se llevó a cabo en 1919, cuando se disolvió el grupo de Zimmerwald, en el I Congreso de la IC, se organizó entorno a Lenin, al Partido Comunista de Rusia, y a otros partidos comunistas de diferentes países.

Querían usar la crisis europea para realizar la revolución, como se dio en la Republica soviética de Hungría, Republica soviética de Baviera, el Movimiento del 4 de mayo en China,… Esto suponía la base para la revolución proletaria mundial a corto plazo, pero con la consolidación del poder soviético y los retrocesos y derrocamientos de las republicas y formas de estado obreras, esto se vio afectado, pues afectaba positivamente a la revolución en Rusia, pero negativamente a la expansión de la misma en Europa.

En el II Congreso de la IC (1920) se exponen las 21 condiciones de adhesión al IC, sobre todo en relación a los socialistas. En realidad fueron expuestas para una estrategia revolucionaria a corto plazo en Moscú, pero en Occidente se tomó en el contexto de estrategia defensiva a medio-largo plazo. Esto se vio influenciado por la derrota del Ejército Rojo en Varsovia, pues paró la ofensiva expansionista de la revolución, después de la I Guerra Mundial. Solo en Rusia hay victoria de la lucha ofensiva, pues en el resto el proletariado es derrotado.

Para hacer frente al Colonialismo, la III Internacional debería apoyar los levantamientos coloniales, según lo que se expuso en las 21 condiciones de adhesión del II Congreso de la IC. Por lo que se convoca una Congreso de los pueblos de Oriente en Bakú, en 1920, pues según ellos, las colonias tenían derecho a la revuelta y a la separación de la metrópoli.

En el III Congreso de la IC (1921) se reconoce que el contexto para la revolución proletaria es desfavorable, por lo que deciden que hay algunas cosas que cambiar, como la estructura de los Partidos Comunistas, la relación de estos con otros partidos no comunistas,… Aparece la idea del “Frente Único Proletario”, una masa de obreros, de cualquier ideología, incluso de las anteriores Internacionales, que deben estar disponibles para cuando se presente la lucha contra el capitalismo. Esto se vio reflejado en la Conferencia de Berlín de 1922, donde estuvieron presentes delegados de la II Internacional, de la II Internacional 1/2 y de la III Internacional.

En el IV Congreso de la IC (1922) se iba a precisar la táctica del frente único, pero no quiere unirse a los socialistas, pues si no el ala comunista casi desaparecería dentro del movimiento obrero internacional.

Los acontecimientos de 1923 fueron intentos de insurrección comunista en varios puntos de Europa, los cuales fracasan, pues da pie a los extremistas de derecha e izquierda a la tentativa de tomar el poder, a través de la manifestación de la unidad internacional del proletariado contra el sistema de Versalles. Esto termina con la represión y prohibición de varios partidos comunistas europeos, pues el frente único se había convertido en un arma, en vez de ser una resistencia proletaria a la contraofensiva burguesa.

El Congreso de fundación de la Internacional Socialista de 1923 en Hamburgo, en él se une la II Internacional (reconstituida) con la Unión de Partidos Socialistas para la Acción Internacional (II Internacional 1/2), duró hasta 1939 (el comienzo de la II Guerra Mundial). Además supone la escisión de socialismo y comunismo, pues proponen soluciones distintas a los problemas internacionales.

Con el V Congreso de la IC (1924), se pone en marcha la llamada bolchevización de la IC, para adoptar el modelo de organización del Partido Comunista Soviético. Pero el socialismo critica el régimen político interno de la Republica de los Soviets, la mala relación de los socialistas con los comunistas en Rusia donde son perseguidos, y no están dispuestos a esperar una guerra para llevar a cabo sus ideales. Aunque si está de acuerdo con las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, para el beneficio del pueblo, ya que esperaba una evolución democrática en el régimen soviético.

Tras la muerte de V. I. Lenin, en 1924, la cuestión de la lucha por la sucesión, se tornaba dificultosa. Se dio una alianza entre I. V. Stalin, G. Y. Zinoviev y L. B. Kamenev contra L. D. Trotski. Esto supuso problemas en el seno del comunismo, con el triunvirato, pues se elimino a los de izquierda y a los de derecha, pues solo buscaban la oposición trotskista, pero el fracaso del triunvirato entre 1925-1926, supuso la separación de Zinoviev de Stalin, y se unió a Stalin, por lo que ahora solo buscaban la oposición a ambos.

Con el golpe de Estado militar de Chang Kai-chek en Shanghai en 1927 se puso fin a la política colaboracionista entre el nacionalismo y el comunismo, pues esto llevó a la ruptura definitiva en el Partido Comunista Ruso, entre Stalin y Trotski. El primero apoyaba la idea del socialismo en un solo país, junto con la burocracia del partido y del Estado soviético; mientras que el segundo apoyaba la idea de la revolución permanente junto con al proletariado mundial. Pero esta oposición desapreció en 1927, con el exilio de Trotski, el suicidio de A. A. Joffe (trotskista),…

En el VI Congreso de la IC (1928) se pone de manifiesto la grave crisis económica, que creen que será favorable para la revolución proletaria, pero también aparece la amenaza imperialista en la Republica de los Soviets. En este congreso se definen las obligaciones del proletariado respecto a esa coyuntura. Se pone de manifiesto la división del mundo en dos, la primera es el mundo capitalista, la segunda la URSS y el proletariado internacional y las colonias oprimidas. Ellos consideran tres tipos posibles de guerra, entre Estados imperialistas, contrarrevolución imperialista contra estados proletarios y guerras nacionales-revolucionarias en las colonias contra las metrópolis. La IC se decanta por el mantenimiento de la paz y por la expansión de la revolución proletaria.

En este contexto aparece la idea de la lucha de clase contra clase, que se proponía la confrontación entre obreros socialdemócratas contras los líderes socialdemócratas, es una doctrina de izquierdas, que buscaba tácticas drásticas en los partidos comunistas, para llevar a cabo la confrontación social. Esto se dio en Francia con las elecciones de 1928 y en Alemania con las huelgas debidas las consecuencias de la crisis de Wall Street de 1929, esto la llevó a la polarización política, pues se aumento el nazismo y el comunismo. Esto condujo a tres conclusiones tomadas en el Partido Comunista Alemán y la IC:
  • La grave crisis económica abre la puerta a nuevas guerras civiles y revoluciones proletarias.
  • Luchar por instaurar la dictadura del proletariado, teniendo en cuenta el bloque de la oposición burguesa.
  • Ante el peligro del fascismo pueden unirse a la clase obrera, los demócratas de la burguesía, y sacar a los obreros socialistas y poder crear un frente único con el que llevar a cabo la revolución proletaria.


Según la autora el debilitamiento de los socialistas reforzó las posibilidades del fascismo, pues liquidará al primero, lo que dejará la posibilidad de la revolución proletaria al caer el fascismo. Esto se mantuvo hasta el ascenso al poder de Hitler.

En el VII Congreso de la IC (1935) se da la política de frentes populares, tras el auge de los fascismos y el fracaso de la política del congreso anterior. En esta etapa ya estaba clara la separación entre Stalin y Trotski, lo que le llevo a este último exiliarse fuera de la Unión Soviética, y que sus seguidores fueran perseguidos. En este contexto aparecen fuertemente los movimientos trotskistas que rechazaban la política de los frentes populares, pues veían la posibilidad de la revolución mundial, pero los opositores al trotskismo reconocían totalmente los Congresos de la IC.

El origen de esto se encuentra en la aparición de fracciones trotskistas en Partidos Comunistas Europeos, que estaban en contra de Stalin. Esto llevó a tres problemas. El primero era la cuestión de la defensa de la URSS. La segunda era la cuestión del frente único antifascista. La tercera era la cuestión sobre la III Internacional, pues estaba escindida. Las filas socialistas estaban divididas en tres tendencias, izquierda, derecha y centro.

En este VII Congreso se pone de manifiesto los pacto de no agresión firmados por la Unión Soviética con otros países cercanos.

La política de frentes populares, derivada del frente único proletario, para luchar contra el fascismo, supuso un alineamiento de los comunistas a la política nacional y demócrata del socialismo. Pero cuando la II Guerra Mundial comienza, la IC vuelve a su estrategia anterior, pues los frentes populares han fracasado.

La III Internacional o IC no puede hacer frente a los problemas mencionados con anterioridad, y decide disolverse el 15 de mayo de 1943, dando así la dirección del movimiento obrero a las diferentes secciones de la IC. Esto se publico en una declaración que fue anunciada por los diferente Partidos Comunistas Europeos.

Para la autora tanto la II Internacional como la III Internacional, nacen en una coyuntura propicia, el centenario de la Revolución Francesa y la Revolución Rusa, y mueren en una coyuntura de guerra, la I y la II Guerra Mundial, a la que no pueden hacer frente.


IV INTERNACIONAL (1938-actualidad):

La IV Internacional o Internacional trotskista, nació en 1938, en el Congreso de Perigny, siguiendo las ideas de L. Trotski, el cual fue su principal dirigente. En ese mismo congreso se aprobó el Programa de Transición.

La necesidad de fundar una nueva Internacional se puso de manifiesto por parte de los seguidores de Trotski, pues veían que la lucha interna de la III Internacional era un inconveniente, aunque Trotski estuvo tiempo abogando por ser el jefe de una sección de la IC. Pero al final se decantó por fundar la IV Internacional.

Para la autora a partir de la muerte de Trotski, asesinado el 20 de agosto de 1940, la IV Internacional junto con el resto del movimiento obrero sufre un repliegue regional, y expone que se debe al declive que sufre, a que es un momento de declive pasajero o que entran en una nueva etapa, en la que es posible la necesidad de otro tipo de movimiento obrero y proletario.

En lo que resta de obra la autora expone algunos datos sobre el mundo comunista, como el número de secciones afiliadas, el número de miembros comunistas, los efectivos de la IC y los efectivos por países,… además de dar a conocer la estructura de la IC, basada en el centralismo democrático:
  • Congreso Mundial, órgano supremo que debe reunirse al menos cada dos años, que se encarga de la táctica y organización.
  • Comité Ejecutivo, dirige la IC entre los congresos:
    • Presidium u órgano permanente.
    • Comisión de organización.
    • Secretariado, para la administración.
  • Pleno ampliado del Comité Ejecutivo, pequeños congresos de miembros del Comité Ejecutivo y representantes de secciones nacionales.
  • Comisión internacional de control, asuntos disciplinarios y financieros.
  • OMS u Organización de relaciones internacionales.


Se negaba el derecho de autonomía de las secciones nacionales, por lo que se estableció un doble sistema para ellos, los delegados de la Internacional y los representantes permanentes.

La base de la IC se reorganizaba sobre las células de empresa, para reagrupar a los comunistas en células, así continuaba el carácter proletario del reclutamiento de los efectivos y cuadros comunistas.

La organización de masas también estaba en la estructura de la IC, y todo comunista debía pertenecer a una, las cuales eran:
  • Filiales directas de la IC:
    • Internacional Juvenil Comunista (1919).
    • Secretariado Femenino Internacional (1920).
    • Socorro Rojo Internacional (1922).
  • Organizaciones para luchar por la conquista de masas obreras al bolchevismo.
  • Organizaciones para aumentar la influencia del comunismo con alianzas.



También, Annie Kriegel hace referencia a las diferentes hegemonías en el seno del movimiento obrero:
  • En la primera mitad del XIX se da un predominio del movimiento obrero inglés.
  • Entre 1848 y 1870 la preponderancia es francesa.
  • En la II Internacional la supremacía era alemana.
  • En la III Internacional pertenecía al bolchevismo ruso.


CONCLUSIÓN FINAL:

A la hora de estudiar la obra de Annie Kriegel, he ido comentando y desarrollando alguno de los temas a los que la autora hace mención, hay algunos aspectos que no toca en profundidad, como es el caso de la IV Internacional o Internacional Trotskista, pues solo la menciona y no expone su origen o su desarrollo.

La autora se centra, sobre todo, en la III Internacional y como se llega a ella a través de las Internacionales anteriores. Por lo que se echa en falta al leer el libro, que se haga un estudio con mayor profundidad de la última de las Internacionales obreras, aunque esta falta de información la he solventado, buscando información en la bibliografía para poder tener una visión completa de este movimiento social.

En algunos momentos de la lectura, se hace difícil seguir el hilo pues da saltos en las fechas, con acontecimientos históricos que ocurren antes o después de lo que está tratando, y que luego retoma en otros apartados y capítulos, y esto hace que se dificulte la lectura, aunque en general está ordenada. 
También hay algunos momentos que en los que se hace necesario acudir a una enciclopedia o monografía sobre algunos de los aspectos que toca, y que no suelen estar explicados, y para los estudiantes es necesario acudir a ellos.

Annie Kriegel se centra en el desarrollo del movimiento obrero a través de su coyuntura interna, es decir, por los acontecimientos que se dan en el seno de la misma, o entre diferentes tendencias o partidos, pero siempre participantes del movimiento.

Una de las cosas que no se menciona, y que creo que hubiese sido importante para el conocimiento en profundidad de las Internacionales, es la falta de información sobre las reivindicaciones concretas y temas que aborda el movimiento, pues al afrontar el tema desde la coyuntura interior del mismo, no se tocan esos aspectos con mayor profundidad, pues solo se hace referencia a los casos de las huelgas, y no a otros tipos de mejoras sociales que se consiguen a lo largo de las Internacionales, que no se mencionan y son importantes para ver lo que se reivindicó y consiguió con ellas, y que son las siguientes:
  • I Internacional (1864-1876):
    • La jornada de 8 horas (tema central del Congreso de Ginebra de 1866).
    • La huelga como instrumento de lucha.
    • Abolición de la explotación infantil y mejora de las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras.
  • II Internacional (1889-1916):
    • La declaración del 1 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores (1889).
    • La declaración del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora (1910).
    • La I Guerra Mundial, paz o revolución, y la Revolución Rusa.
  • III Internacional (1919-1943):
    • La democracia burguesa y la dictadura del proletariado. Propagar el sistema de los soviets.
    • La incorporación de la mujer trabajadora al movimiento comunista.
    • El colonialismo y como hacerle frente.
    • La ideas del Frente Único y de Clase contra Clase.
    • La II Guerra Mundial.
  • IV Internacional (1938-actualidad):
    • Teoría de la revolución permanente.
    • El Programa de Transición.
    • Internacionalismo.
    • La II Guerra Mundial.


En definitiva es una buena obra para la compresión del movimiento obrero desde la fundación de la I Internacional en 1864 hasta la desaparición de la III Internacional en 1943. Trata los puntos más importantes del movimiento obrero, como los aspectos básicos de cada Internacional, como los enfrentamientos y escisiones que se producen en su interior y que son básicos para entender el desarrollo y el comportamiento de los mismos.

Uno de los aspectos más positivos de la obra, es su lenguaje claro y nada adornado ni recargado, se ajusta en el tema que quiere abordar, desde un punto de vista crítico, y en algunos momentos se puede ver la influencia de la vida de la autora en lo que escribe, es decir, su propia opinión sobre el tema. Además tiene una estructura sencilla y ordenada, que hace fácil la lectura y la búsqueda de un apartado concreto dentro de la misma.

Es una buena obra para los estudiantes de la asignatura Historia Contemporánea Universal, del Grado en Historia y para cualquier persona interesada en el Movimiento Obrero, pues con él te haces una idea de cómo y por qué se desarrolló.


CRONOLOGÍA:

  • I Internacional o Asociación Internacional de los Trabajadores = 1864 – 1876.
    • 1865, Conferencia preliminar de Londres.
    • 1866, Congreso de Ginebra.
    • 1867, Congreso de Lausana.
    • 1868, Congreso de Bruselas.
    • 1869, Congreso de Basilea.
    • 1871, Conferencia de Londres.
    • 1872, Congreso de La Haya.
    • 1876, Congreso de Filadelfia.
  • II Internacional o Internacional Social-Demócrata = 1889 – 1916.
    • 1889, Congreso de París.
    • 1891, Congreso de Bruselas.
    • 1893, Congreso de Zúrich.
    • 1896, Congreso de Londres.
    • 1900, Congreso de Paris.
    • 1904, Congreso de Ámsterdam.
    • 1907, Congreso de Stuttgart.
    • 1910, Congreso de Copenhague.
    • 1912, Congreso de Basilea.
    • 1915, Conferencia de Copenhague, de Londres y de Zimmerwald.
    • 1916, Conferencia de Kiental y Conferencia de La Haya.
    • 1917, Conferencia de Estocolmo.
    • 1919, Conferencia de Berna, de Ámsterdam y de Lucerna.
    • 1920, Congreso de Ginebra.
    • 1922, Conferencia de Berlín.
  • II Internacional 1/2 o UPSAI = 1921 – 1923.
  • III Internacional, Internacional Comunista o Komintern = 1919 – 1943.
    • 1919, I Congreso Mundial de la Internacional Comunista, Petrogrado.
    • 1920, II Congreso Mundial de la Internacional Comunista, Moscú.
    • 1921, III Congreso Mundial de la Internacional Comunista, Moscú.
    • 1922, IV Congreso Mundial de la Internacional Comunista, Moscú.
    • 1924, V Congreso Mundial de la Internacional Comunista, Moscú.
    • 1926, VI Congreso Mundial de la Internacional Comunista, Moscú.
    • 1935, VII Congreso Mundial de la Internacional Comunista, Moscú.
  • IV Internacional o Internacional Trotskista = 1938 – actualidad.


BIBLIOGRAFÍA:


LIBROS:


  • CEAMANOS LLORENS, R., «El Uso de la Historia en el espacio público francés. El debate sobre la Historia del Comunismo», en Usos de la Historia y políticas de la memoria. Prensa Universitaria de Zaragoza, 2004, pp. 91-106.
  • KINDER, H. Y HILGEMANN, W., Atlas Histórico Mundial (II). De la Revolución Francesa a Nuestros días. Editorial Akal, 2006.
  • KROPOTKIN, P., La Comuna de París. Le Révolté, Ginebra, 188016.
  • NEILA HERNÁNDEZ, J. L., «La Articulación del Sistema Internacional de Versalles. La Sociedad de Naciones, 1919-1923», en PEREIRA, J. C., Historia de las relaciones internacionales contemporáneas, Barcelona, Ariel, 2001, págs. 281-305.
  • PAREDES, J. (coord.), Historia Universal Contemporánea, Volumen I y II. Editorial Ariel, 2004.
  • PÉREZ LEDESMA, M., «Historia del Movimiento Obrero. Viejas fuentes, nueva metodología», Studia histórica. Historia Contemporánea, Nº 6-7, 1988-1989, págs. 7-15.

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